El oficialismo sufrió un revés importante en el Senado al no conseguir los votos necesarios para aprobar la reforma a la Ley de Manejo del Fuego. El proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, impulsado por el Gobierno, debió ser retirado en dos ocasiones durante el debate: primero, el capítulo que buscaba regular la extranjerización de tierras, y luego la modificación sobre Manejo del Fuego directamente.
El retroceso expone una realidad incómoda para La Libertad Avanza: la mayoría de 44 senadores que el Gobierno había construido no es tan sólida como parecía. Los acuerdos provinciales —la base de esa mayoría— resultan frágiles cuando el proyecto afecta intereses regionales concretos.
En esta ocasión, el peronismo logró atraer el apoyo de gobernadores que hasta hace poco funcionaban como aliados parlamentarios de Milei: Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca), Rolando Figueroa (Neuquén) y Hugo Passalacqua (Misiones). Sergio Massa, líder del Frente Renovador, jugó un rol central en esas negociaciones.
El ministerio de Desregulación, a cargo de Federico Sturzenegger, ha impulsado proyectos que concentran cambios en varias leyes simultáneamente. Esto amplía el número de sectores afectados y multiplica las resistencias en el Congreso. En este caso, la insistencia en modificaciones a la Ley de Tierras Rurales transformó una iniciativa con respaldo inicial en una negociación de alto riesgo.
Patricia Bullrich, presidenta del bloque oficialista, tendrá que recomponer los acuerdos para avanzar con proyectos estratégicos como la reforma electoral y cambios en el Banco Central. El mensaje es claro: sin gobernadores, el Gobierno no tiene Senado.




