La Selección argentina cayó 1-0 ante España en la final del Mundial 2026, pero más allá del resultado, hubo un problema que se vio claramente sobre el terreno de juego: el agotamiento físico de los jugadores.
Desde el primer minuto, los españoles dominaron físicamente. Su mediocampo intenso expuso a Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Rodrigo de Paul durante todo el torneo. A esto se sumaron las lesiones: Lisandro Martínez se lesionó en el primer tiempo, y luego también tuvo que abandonar Cristian Romero. Scaloni quedó sin defensores centrales de experiencia.
Pero la raíz del problema estaba en una decisión táctica clave: el técnico utilizó un grupo muy reducido de solo 15 jugadores durante casi todo el Mundial. Los cambios fueron siempre los mismos: Montiel por Molina, Nicolás González y Lautaro Martínez. Mientras tanto, jóvenes como Valentín Barco y Nicolás Paz prácticamente no vieron minutos.
Incluso mediocampistas veteranos como Exequiel Palacios y Giovani Lo Celso no llegaron a jugar 90 minutos en todo el torneo. En momentos decisivos, Scaloni priorizó a Nicolás González y Giuliano Simeone, dos volantes similares con mucho desgaste defensivo pero poca salida de pelota.
Las lesiones en la final fueron consecuencia directa de ese esquema rígido. Sin rotación real, los futbolistas llegaron exhaustos a la definición. De cara al futuro, los analistas coinciden en que la Selección necesita un verdadero recambio en el mediocampo y la delantera, y mayor disposición de Scaloni para dar oportunidades a las nuevas camadas.




