La negociación salarial entre el Gobierno de Santa Cruz y las fuerzas policiales llegó a su octava reunión sin lograr consenso. El conflicto, que ya suma más de un mes, escaló esta semana con incidentes en la Escuela de Policía y el endurecimiento de las medidas de protesta en Río Gallegos.
Las autoridades provinciales presentaron dos propuestas de recomposición salarial. La primera fijaba el "valor punto" (el coeficiente que determina el sueldo según rango y antigüedad) en $2.310,20 para julio, con incrementos hasta $2.452,18 en diciembre. Bajo este esquema, un policía recién ingresado recibiría $1.713.034, mientras que un cabo llegaría a $1.773.810.
La segunda alternativa era más modesta: proponía iniciar en $2.116,78 (retroactivo a junio) y escalar hasta $2.273,84 en diciembre, dejando a un agente ingresante con $1.608.049.
Los representantes policiales rechazaron ambas ofertas y mantienen su demanda de un piso mínimo de $2.200.000 para un agente de base, además de un valor punto cercano a $4.000 para recomponer los salarios de mandos superiores.
Ocupación de espacios públicos y denuncias cruzadas
Tras el fracaso de la negociación, los efectivos instalaron carpas de protesta en los jardines de la Casa de Gobierno, realizaron cortes de calle en las adyacencias de la Jefatura de Policía y montaron guardias frente a la residencia del gobernador Claudio Vidal.
El Gobierno provincial denunció que durante el encuentro se produjeron incidentes: roturas de vidrios y daños en las instalaciones de la Escuela de Policía, lo que obligó a suspender la jornada. Las autoridades acusaron a grupos de policías de responsabilidad en los destrozos y criticaron la "intransigencia" de los negociadores del sector.
El conflicto permanece abierto sin fecha definida para una nueva mesa de diálogo.




