El oficialismo en Santa Cruz busca que el Poder Ejecutivo tenga mano libre durante dos años para resolver la crisis de viviendas en la provincia. Pero hay un problema: el proyecto que se votará esta semana no especifica cuántas casas se construirán, dónde, con qué dinero ni en cuánto tiempo.
El bloque Por Santa Cruz convocó a sesión extraordinaria para el jueves 23 de julio. Será la única cosa que se trate ese día. Si se aprueba, Vidal podrá reasignar fondos, simplificar compras, expropiar terrenos y contratar obras sin pasar por los trámites habituales. También habilitaría crear un Banco Provincial de Tierras.
La idea suena bien en teoría: acelerar construcción, llevar servicios a barrios vulnerables, regularizar terrenos ocupados. El problema es que nadie sabe contra qué números se está luchando. No hay cifras actualizadas del déficit habitacional, no hay lista de obras prioritarias, no se informó cuántas viviendas quedan sin terminar.
La diputada Lorena Ponce cuestionó el apuro. Señaló que intendentes de localidades como 28 de Noviembre, Puerto Santa Cruz y Río Turbio ni fueron consultados. De hecho, algunos se enteraron del proyecto junto con la oposición. "Antes de crear nuevas herramientas, el Gobierno debería decir qué está parado y cuánto cuesta terminarlo", planteó.
El oficialismo defiende la velocidad: en vivienda no hay tiempo que perder, los trámites ordinarios frenan todo. Pero una emergencia no reemplaza a un plan. Un verdadero plan necesita diagnóstico, metas medibles, beneficiarios identificados y presupuesto claro. Esto, por ahora, no tiene nada de eso.




