El presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, reconoció este miércoles mejoras en las estadísticas contra el crimen organizado y el narcotráfico en Rosario, pero marcó que queda un camino largo por recorrer en la limpieza institucional de la Justicia.
Durante la ceremonia de asunción del juez federal Florentino Malaponte en la Cámara Federal rosarina —cargo que había permanecido vacante durante diez años— Rosatti fue claro: "Hay mucho que corregir, hay mucho que limpiar todavía".
El magistrado enfatizó que el crimen organizado no es un problema aislado. Explicó que funciona como un entramado complejo que incluye no solo a quienes delinquen activamente, sino también a quien "lava el dinero" y a quien lo protege. Incluso alcanzó a actores que simplemente "miran para otro lado", sin colaborar directamente.
Un mensaje para la comunidad judicial
Rosatti envió un mensaje directo a los integrantes del Poder Judicial: quienes honran sus cargos merecen reconocimiento, pero "los que no honran el cargo deben merecer el condigno castigo". Al nuevo juez Malaponte le aconsejó que no pierda "la doble H: humildad y honestidad", y le recordó que "se es juez las 24 horas del día, los 365 días del año".
Aunque reconoció que "las estadísticas dicen que se ha mejorado", Rosatti advirtió sobre el "aspecto sombrío" que aparece cuando la Justicia comienza a iluminar estas prácticas: "Cuando uno pone el reflector, lo que está claro se hace más claro y lo que es oscuro queda más oscuro".
El contexto institucional
La asunción de Malaponte se produce en un contexto de tensiones en el fuero. El presidente de la Cámara Federal, Aníbal Pineda, mencionó que hay dos jueces con prisión preventiva: Marcelo Bailaque, procesado por lavado de dinero, y Gastón Salmain, acusado de cobrar coimas a cambio de fallos. El juicio a Salmain comenzará el próximo 6 de octubre.
El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, coincidió en señalar que mientras el crimen está organizado, "ahora el Estado también está más organizado" para combatirlo.




