Los mercados financieros argentinos atravesaron una jornada de contradicciones este martes. Mientras que el índice accionario local (Merval) avanzó 1,5%, el indicador de riesgo país elaborado por JP Morgan se disparó hasta los 697 puntos básicos, reflejando creciente incertidumbre sobre cómo financiará el país sus vencimientos de deuda en 2027.
La suba del indicador de riesgo rompió con la estabilidad que se venía registrando en las últimas sesiones. Los bonos soberanos en dólares cayeron en promedio un 0,3%, interrumpiendo una racha alcista tras las ganancias de días anteriores, en un movimiento que especialistas atribuyeron a la toma de ganancias esperada.
El desempeño del mercado accionario local mostró que la demanda interna sigue firme, especialmente en los sectores energético y bancario. Esta fortaleza en acciones contrastó con el panorama global adverso: los principales índices estadounidenses operaron en territorio negativo por cautela en los mercados internacionales y reajustes de carteras en Wall Street.
Los analistas consideran que el movimiento mixto de la jornada refleja una consolidación de posiciones. Las acciones se benefician de las reformas estructurales y la desregulación, mientras que los títulos de deuda sufren por la presión macroeconómica global y la incertidumbre fiscal local. El encarecimiento del financiamiento externo preocupa tanto al Estado como a las empresas que necesitan acceder a crédito en dólares.




