La oposición cuestionó duramente la respuesta del Gobierno a la quinta marcha federal en defensa de la universidad pública, que se concentró frente al Congreso Nacional.
Legisladores de distintos bloques acusaron de represión a las fuerzas de seguridad, que utilizaron gases lacrimógenos, balas de goma e hidrantes contra los manifestantes. El diputado Esteban Paulón señaló el contraste entre lo que sucedía adentro del Congreso —donde los aliados del Gobierno no alcanzaban el quórum para tratar un decreto— y afuera, donde Gendarmería dispersaba la protesta.
Germán Martínez, jefe del bloque kirchnerista, planteó una pregunta provocadora: "¿Por qué cuando no está la Policía nunca hay problema?", sugiriendo que los incidentes podrían estar orquestados por las propias fuerzas de seguridad.
Desde la izquierda, Myriam Bregman caracterizó la acción como un reflejo del autoritarismo, aseverando que "la violencia es estatal" y que hay que defender el derecho a manifestarse.
Pablo Juliano informó que el personal de la Cámara fue alcanzado por los gases dispersados en las cercanías del edificio legislativo.




