En 2020, mientras la pandemia aceleraba la demanda de computadoras, dos técnicos neuquinos notaron algo obvio pero ignorado: los equipos descartados podían tener una segunda vida. Así nació REN, una cooperativa que hoy procesa residuos electrónicos y genera empleo en la región.
La idea comenzó en un departamento. Juan Morillas cuenta que trabajaban desarmando equipos con lo que tenían a mano, buscando aprovechar cada material. Luego se mudaron a un garaje, y después al taller que hoy ocupa REN, con siete integrantes.
Lo que distingue a esta cooperativa es su lógica de trabajo. No desarman para reciclar de entrada. Primero revisan cada computadora para repararla si es posible. Solo cuando no hay salvación comienza el desarme y recuperación de materiales que vuelven a la industria.
El resultado: el 13,6% de los equipos que llegan al taller recuperan una segunda vida útil. Otro 12% sirve como repuestos. En estos cinco años, REN procesó más de 70 toneladas de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), aumentando de 15 toneladas anuales a cerca de 30 hoy.
Morillas destaca que lo que impulsa el proyecto es ver una computadora que iba al basural llegar a una escuela o un comedor. Para REN, crecer en Neuquén no es casualidad: "Si esta tierra nos recibió, lo mínimo que podemos hacer es cuidarla".
La cooperativa recibió apoyo de escuelas técnicas, la Universidad Nacional del Comahue, municipios e INTI. También participó en Impacta Neuquén, el programa de emprendimientos del ministerio de Trabajo que ofreció nueve meses de capacitación y financiamiento. Con parte de esos fondos adquirieron una trituradora de cables que está llegando desde China.




