El gobierno británico comunicó al Parlamento que cualquier licencia para explotar petróleo y gas en las Islas Malvinas deberá contar con su autorización final, más allá de los permisos que otorgue la administración local del archipiélago.
La decisión se formalizó el 1° de octubre cuando Edward Miliband, secretario de Estado de Asuntos Exteriores, envió la comunicación oficial a través del subsecretario parlamentario Stewart Wood. Aunque las islas tienen competencias regulatorias y ambientales sobre estos proyectos, Londres sumó un nuevo filtro: toda nueva licencia requiere aprobación desde la capital británica.
El anuncio se produce mientras Argentina avanza con sanciones contra más de 60 empresas británicas e israelíes por operar sin autorización en la plataforma continental. El presidente Javier Milei reiteró ante la ONU el llamado a reanudar negociaciones para resolver la disputa de soberanía.
La petrolera Rockhopper, que lidera el proyecto Sea Lion, mantiene su cronograma intacto: planea comenzar a extraer petróleo en el primer trimestre de 2028. La compañía aseguró que las sanciones argentinas no alterarán sus planes de desarrollo, aunque reconoció una mayor atención mediática y política alrededor del tema.




