El senador y excandidato opositor brasileño Flávio Bolsonaro llegó a Estados Unidos el martes pasado, días después de perder las elecciones presidenciales frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Viajó acompañado por su esposa e hijas.
La salida ocurre en medio de investigaciones del tribunal supremo de Brasil en su contra por presuntos actos de corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas. También se investiga supuesto financiamiento irregular en su campaña presidencial y posible injerencia extranjera en los comicios.
El lunes anterior a su partida, la Policía Federal brasileña le notificó la entrega de pasaportes y una prohibición de salida del país. Sin embargo, Bolsonaro ignoró esa orden y se marchó.
Autoridades estadounidenses confirmaron que le otorgarán visas a él y su familia para permitirles ingresar al país, según reportó un alto funcionario del Departamento de Estado norteamericano.
La defensa y las explicaciones
Horas antes de partir, Bolsonaro había negado públicamente cualquier intención de abandonar Brasil. "Nunca pensé en dejar el país. Entregaré mis pasaportes y me defenderé de esta aberración", declaró, calificando las medidas como un "claro intento de intimidarme".
Rechaza también los cargos de corrupción y financiamiento irregular en su campaña.
La respuesta de Lula
El presidente reelecto Lula da Silva, en un acto por sus 81 años, lamentó que Bolsonaro abandonara el país. "Cuando me acusaron, recibí invitaciones para huir, pero decidí quedarme y entregarme. Quien no tiene nada que ocultar, no tiene nada que temer", expresó.




