El Gobierno enfrenta un obstáculo importante en su intención de eliminar las PASO y cambiar el sistema electoral. Los diez senadores radicales resultan clave para que la reforma prospere en el Senado, pero la mayoría rechaza la propuesta de introducir colectoras en la boleta única de papel.
El oficialismo necesita 37 votos para aprobar el proyecto en la Cámara alta, pero solo cuenta con 21 miembros propios. Eso significa que depende de al menos 16 legisladores adicionales, cifra que únicamente puede alcanzar con el apoyo de la Unión Cívica Radical.
Desde el Ejecutivo se diseña una nueva estructura electoral que busca convencer tanto al PRO como a la UCR para eliminar las primarias obligatorias. Sin embargo, dentro del radicalismo persisten divisiones: algunos aceptarían que las PASO dejen de ser obligatorias, pero casi la mayoría resiste la idea de las colectoras.
El bloque radical está dividido internamente. Mientras que algunos gobernadores radicales, como Alfredo Cornejo de Mendoza y Leandro Zdero de Chaco, muestran mayor predisposición a analizar la propuesta oficial, otros legisladores de provincias gobernadas por el peronismo —como Maximiliano Abad, Daniel Kroneberger y Flavio Fam— mantienen una posición más firme a favor de conservar las elecciones primarias abiertas.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, desarrollará negociaciones durante julio con los gobernadores y los bloques aliados para intentar alcanzar consenso. El presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Agustín Coto, espera que en agosto el debate pueda avanzar si se logra ese acuerdo.
Por ahora, voceros de la UCR indicaron que aún es prematuro definir posturas sobre las colectoras, dado que el Gobierno recién está terminando de elaborar esa propuesta y no ha mantenido reuniones formales con los radicales para explicarla.




