Investigadores de la Universidad Nacional de La Plata comprobaron que la exposición a situaciones negativas en redes sociales genera un aumento inmediato de ansiedad en estudiantes universitarios, incluso cuando la experiencia dura apenas minutos.
El Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (FCE-UNLP) realizó un experimento con más de 500 ingresantes de Ciencias Económicas en febrero de 2026. Dividieron a los participantes en dos grupos: uno fue expuesto a cinco escenarios típicos de las plataformas digitales —no recibir reacciones a un post, comentarios hirientes, contenido idealizado, videos deepfake personales, ser ignorado por amigos—, mientras que el otro vio contenido neutro como tutoriales o publicidades.
Los resultados fueron claros: quienes enfrentaron situaciones negativas presentaron un incremento significativo de ansiedad respecto al grupo control, medido con una escala internacional validada. Lo sorprendente fue que el efecto se registró tras una exposición hipotética y brevísima.
Una diferencia inesperada por género
El estudio reveló que los varones mostraron mayor aumento de ansiedad que las mujeres. Los autores sugieren que las mujeres podrían estar más habituadas a este tipo de experiencias negativas en plataformas, lo que resultaría en menores reacciones emocionales nuevas ante estos estímulos.
La investigación también documentó el consumo actual: el 60% de los estudiantes pasa más de cuatro horas diarias en redes sociales entre semana, cifra que trepa a 72% los fines de semana. Casi tres de cada diez superan las seis horas en días hábiles.
El trabajo de las investigadoras María Laura Alzúa, Azul Menduiña y Milagros Onofri sugiere que no es solo el tiempo total en redes lo que afecta la salud mental, sino también la calidad y el tipo de experiencias que los jóvenes viven en esas plataformas.




