La recaudación tributaria de julio llegó a $ 22,97 billones, impulsada principalmente por el Impuesto a las Ganancias. Aunque el aumento nominal fue de 35,1% respecto a julio del año anterior, cuando se ajusta por inflación el crecimiento real apenas alcanzó 1,2%.
El repunte contrasta con el terreno cedido en junio. La suba estuvo traccionada por el calendario fiscal: personas humanas pagaron en julio el saldo de declaraciones juradas que el año anterior se habían demorado hasta junio, y se sumaron anticipos de empresas. El Impuesto a las Ganancias creció 23,4% en términos reales.
En consumo, el IVA mostró señales de estabilización después de las caídas de meses anteriores. Pero el comercio exterior sigue siendo el punto débil: los derechos de importación cayeron 26,8% real por menor actividad de compras al exterior, mientras que los derechos de exportación bajaron 22,8% real por la reducción de alícuotas a granos.
El balance acumulado del año es más complejo. La recaudación tributaria nacional en lo que va de 2026 registra una contracción acumulada cercana al 4,6% real. Las retenciones al agro siguen siendo el problema más grave, con una caída de 36,6% real. Los aranceles de importación también se desplomaron 18,7% real.
Algunos rubros tuvieron mejor desempeño: Bienes Personales subió 8,5% real y el Impuesto a los Combustibles creció 20,4% real.




