El puente sobre el riacho El Pucú, en el barrio Sagrado Corazón de Formosa, permanece bloqueado al tránsito aunque los trabajos estarían concluidos desde hace más de dos semanas. La obra fue prometida como lista en julio, pero continúa con barreras y retroexcavadoras que impiden el paso.
El 4 de julio, el administrador de Vialidad Provincial, Javier Caffa, comunicó que la estructura ya estaba en su lugar definitivo y que restaban tareas menores: desmontar equipos de montaje, rellenar accesos y colocar señalización. "Si el tiempo nos acompaña, en una semana podríamos tenerlo terminado", aseguró entonces.
Dieciocho días después de ese anuncio, el puente seguía cerrado sin que la provincia comunicara una fecha nueva de apertura.
Vecinos de Sagrado Corazón, El Quebrachito y La Nueva Formosa debieron modificar sus recorridos diarios para trasladarse entre barrios. El cierre interrumpe uno de los principales accesos a la zona.
El concejal Mattia Canepa Neme afirmó que los trabajos están completos y denunció que la demora obedece a una decisión política. Sugirió que el Gobierno podría esperar que el gobernador Insfrán encabece un acto de inauguración oficial. Esa hipótesis coincide con lo que aseguran los residentes: que les prometieron varias fechas que nunca se concretaron.
"No queremos una foto ni un acto; queremos poder cruzar el puente", dijeron los vecinos, hartos de meses de bloqueo.
La administración formoseña presentó la obra como símbolo de un "Estado presente" y prometió soluciones rápidas. Ahora enfrenta un dilema: si la estructura no está lista por razones técnicas o de seguridad, debe explicar cuáles son los trabajos pendientes. Si está terminada, tendrá que justificar por qué mantiene aislados a los vecinos mientras espera una inauguración que ya superó ampliamente sus propios plazos.




