Los salones de fiesta infantiles de Buenos Aires atraviesan su peor momento desde la pandemia. Las reservas cayeron un 40% respecto al año anterior, según datos del sector, transformando lo que era una costumbre masiva en un lujo al alcance de pocos.
La suba de alquileres comerciales, servicios públicos e insumos básicos obligo a decenas de negocios de barrio a cerrar definitivamente. Dueños de peloteros coinciden en que la situación económica del país impacta directamente en las familias que ya no pueden costear estas celebraciones.
Precios fuera del alcance
Un servicio integral en la Ciudad de Buenos Aires ronda los $489.000. En barrios como Caballito, Palermo o Belgrano, los valores oscilan entre $450.000 y $690.000 dependiendo del día y horario. Estos números reflejan intentos de los comerciantes por mantener la rentabilidad ante caída sostenida de clientes.
La situación es tan compleja que algunos dueños congelaron precios hace un año, pero aún así no logran atraer reservas. Otros ya planean cerrar en diciembre. Muchos reconocen que el negocio dejó de ser el ingreso principal de sus familias para convertirse en algo secundario que apenas ayuda a sobrevivir.
Alternativas y cambios en el modelo
Las familias buscan opciones más baratas: reunirse en plazas, ir al cine en grupo o simplemente no festejar. Esto llevó a los salones a aceptar modalidades antes prohibidas, como los "cumpleaños compartidos", donde hasta cuatro niños comparten el espacio y dividen gastos.
Los servicios de cafetería libre y lunch para adultos desaparecieron. Ahora los padres pueden traer sus propios termos, y las bebidas de marca se reemplazaron por dispensers de jugos donde cada invitado paga lo que consume. La rentabilidad se redujo al máximo para mantener viva la actividad.




