En su mensaje por la Jornada Mundial de la Alimentación, el Papa León XIV denunció que el hambre que padecen millones de personas en el mundo no es un problema de falta de recursos, sino de decisión política. El pontífice, recuperándose de una intervención quirúrgica en el pulmón, dirigió sus críticas al director general de la FAO.
La contradicción central para León XIV es clara: vivimos en un planeta tecnológicamente avanzado donde millones siguen sin comer. Para el Papa, esto no es una anomalía estadística, sino una crisis ética profunda que revela prioridades equivocadas.
El Pontífice cuestionó un modelo de progreso que permite que "en una época de avances técnicos sin precedentes, el pan siga siendo un privilegio y el agua una mercancía". Advirtió que la tecnología agrícola no puede medirse solo por cantidad de cosecha, sino por su impacto en la dignidad humana y la preservación del medio ambiente.
También rechazó que los alimentos se usen como armas de presión geopolítica o especulación financiera. "El pan no es un instrumento de guerra", afirmó, pidiendo que los recursos destinados a la industria armamentista se dediquen a investigación agrícola sostenible.
Para el Papa, las decisiones que tome hoy la comunidad internacional definirán el futuro: innovación con ética y dignidad, o aridez y conflicto.




