El Papa León XIV reflexionó este domingo sobre el sufrimiento causado por los conflictos bélicos, enfatizando que la fe en Jesucristo es el único consuelo frente a la violencia y la opresión que atraviesa la humanidad.
Durante la oración del Ángelus desde el Palacio Apostólico, el Pontífice llamó a los fieles a no perder la esperanza en los momentos más críticos. "Bajo el azote de la guerra, Cristo es esperanza", expresó con convicción al dirigirse a los congregados.
En su homilía, el obispo de Roma contrastó la sabiduría divina con el orgullo del poder humano. Planteó que mientras la soberbia humana genera conflictos, la verdadera sabiduría de Dios se revela en la humildad y se dirige a quienes más sufren.
El Papa subrayó que el cristianismo no es una carga que mortifica, sino una escuela de libertad que acompaña a las personas en sus dificultades y les devuelve dignidad. Hizo un llamado especial a la intercesión de María por la paz en el mundo.
Hacia el final de su mensaje, sintetizó su pensamiento en una declaración contundente: "En la esclavitud, Cristo es liberación. Bajo el azote de la guerra, Cristo es esperanza. En la hora del pecado, Cristo es perdón." Así definió el camino que la Iglesia propone seguir como discípulos, unidos en la fe.




