La Ciudad desató ayer una batida contundente contra el comercio de celulares robados. En el barrio de Once, epicentro de esta actividad ilegal, clausuraron una galería completa y al menos 10 locales donde operaban redes de compraventa y reparación. Los operativos dejaron un saldo de 75 teléfonos incautados, herramientas y repuestos de procedencia dudosa.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, firmó días atrás un decreto de emergencia para combatir este circuito. La acción de ayer fue el primer resultado visible: procedimientos en galerías como "La Juanita", "La Internacional" y "La Recova", además de locales dispersos en Corrientes y otras calles clave de la zona.
El caso más revelador ocurrió en la galería "La Recova". Cuando el equipo de control inspeccionaba el local 47, entró una clienta pidiendo que le repararan su celular. Era un teléfono robado. La máquina funcionaba: el negocio recibía aparatos sustraídos, los arreglaba o desarmaba por piezas, y los recolocaba en el mercado. La Justicia imputó tanto a la mujer como al dueño del local, un peruano de 44 años.
Entre los equipos recuperados figuran iPhones, Motorola G42 y Samsung, todos con denuncias vigentes ante el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM). En esa galería sola secuestraron 22 celulares y 79 módulos además de herramientas de soldadura.
Macri fue directo en su mensaje: "Reventamos 10 cuevas de celulares robados en Once. O dejan de vender celulares robados o no vamos a dejar ni un local en pie".
El decreto establece 90 días de emergencia en toda la Ciudad. Durante este período habrá fiscalización intensiva, registro obligatorio de reparaciones y comercio, y se suspenderán nuevas autorizaciones en las llamadas "Zonas de Alta Criticidad", donde Once ocupa un lugar destacado.




