Este martes 11 de agosto se conmemora en Argentina el Día de las y los Nutricionistas, una profesión que forma parte central del sistema de salud pública. La fecha honra el nacimiento del doctor Pedro Escudero (1887), fundador de la Asociación Argentina de Nutrición y Diabetología en 1941.
La alimentación cambia a lo largo de la vida. Las necesidades nutricionales de un recién nacido no son las mismas que las de una persona de 40 o 65 años. Por eso, la consulta con un profesional en nutrición no debería limitarse a casos de sobrepeso o enfermedad. Es una oportunidad para recibir orientación adaptada a cada etapa vital.
En Neuquén, los establecimientos sanitarios cuentan con nutricionistas que evalúan el estado nutricional, diseñan planes de alimentación personalizados y brindan educación. Consideran edad, estilo de vida, cultura, economía, preferencias y condiciones de salud de cada persona.
Durante el embarazo aumentan los requerimientos de nutrientes específicos. En la infancia, la lactancia materna exclusiva los primeros seis meses cubre todas las necesidades del recién nacido. Después aparecen dudas sobre qué alimentos consumir, cuáles evitar, y cómo acompañar el crecimiento del bebé sin descuidar la salud de la madre.
Una alimentación saludable es suficiente (proporciona energía y nutrientes), equilibrada (combina nutrientes en las proporciones correctas), moderada (mantiene el peso adecuado) y variada (incluye alimentos de distintos grupos).
Los y las nutricionistas acompañan los cambios en cada momento: crecimiento, cambios hormonales, envejecimiento o la aparición de nuevas condiciones de salud. Su rol es fundamental tanto para prevenir como para tratar enfermedades mediante la adopción de hábitos alimenticios sostenibles.




