La provincia realizó este viernes la tercera quema de estupefacientes desde que implementó la ley de desfederalización del narcomenudeo. En los hornos pirolíticos del Cementerio Central de Neuquén se destruyeron 12 kilos de cocaína, 25 de marihuana y 78 de plantas de cannabis con un valor estimado de 2.000 millones de pesos.
La medida, impulsada por el gobernador Rolando Figueroa, permitió que la provincia asuma directamente la persecución del último eslabón de la cadena de narcotráfico: el que llega a los barrios y afecta la vida cotidiana de los vecinos.
Figueroa subrayó que esta política responde a una demanda histórica. "Claramente Neuquén le dice no a las drogas", afirmó el mandatario, quien además valoró el trabajo conjunto del Ministerio Público Fiscal, la Policía provincial y la participación ciudadana a través de denuncias anónimas.
Desde que la normativa entró en vigencia el 28 de febrero de 2025, se han logrado más de 140 detenciones y 400 allanamientos. El gobernador enfatizó que la lucha contra la droga es responsabilidad de todos, incluyendo el control sobre funcionarios públicos.
El ministro de Seguridad, Matías Nicolini, remarcó la importancia del trabajo coordinado entre las instituciones y resaltó que los ciudadanos, a través de sus denuncias, orientan las investigaciones y operativos clave para combatir el tráfico de drogas en la región.




