Neuquén ofrece más de una razón para viajar. Cada región de la provincia guarda una cara completamente diferente: desde los lagos cordilleranos del sur hasta las montañas y tradiciones del norte, pasando por destinos termales y paisajes de estepa.
El sur concentra los lugares más conocidos de la Patagonia: San Martín de los Andes, Junín de los Andes, Villa La Angostura y Villa Traful. Más al norte, la región del Pehuén —con Villa Pehuenia, Moquehue y Aluminé— propone araucarias, lagos y gastronomía mapuche donde el piñón es ingrediente estrella.
Hacia el centro, Caviahue y Copahue reúnen nieve, volcanes y termas. El río Limay atraviesa paisajes de estepa, mientras que la Confluencia, donde está la capital provincial, suma vida urbana, bodegas y chacras.
El norte, menos transitado, presenta la Cordillera del Viento, el Domuyo y localidades como Huinganco, donde esta primavera florecerán miles de tulipanes. Allí sobreviven tradiciones como la trashumancia y crecen nuevas experiencias turísticas.
Neuquén también se prueba. El Pinot Noir acaba de ser declarado cepa emblema de la provincia. Alrededor del vino, bodegas abiertas al turismo y una gastronomía que incluye chivito del norte, trucha, quesos, piñón, miel y aceite de oliva construyen una oferta donde el territorio se conoce a través de lo que se come y se bebe.
Esta semana, la provincia llevará toda esta diversidad a la Feria Internacional de Turismo 2026, con gastronomía, vinos, termalismo, pesca y rondas comerciales de 20 empresas neuquinas.




