La situación de los préstamos en Argentina continúa siendo delicada. Aunque el ritmo de deterioro se ha ralentizado, la cantidad de gente que no puede pagar sus deudas sigue siendo alta, según advirtió el Banco Nación en su último análisis económico.
El problema no es nuevo: desde mediados de 2024 convergieron tres factores que complicaron la vida de los deudores. Primero, hubo una expansión importante de créditos. Segundo, los vencimientos de esos créditos crecieron mientras los ingresos no acompañaban. Y tercero, las tasas de interés se volvieron más exigentes.
Aunque los salarios tuvieron algunos repuntes, los gastos esenciales (servicios, alimentos, combustible) subieron más rápido que el dinero disponible para pagar deudas. El resultado: mora incluso sin caídas drasticas del ingreso nominal.
Dónde duele más
Los jóvenes de 18 a 25 años son los más afectados: 33,4% está en mora, y en proveedores no bancarios supera el 40%. En comparación, en mayores de 60 años la mora llega al 10%.
Hay una brecha considerable entre la banca tradicional y los proveedores no bancarios. Los bancos muestran 7,7% de morosidad (a julio 2026), mientras que los proveedores no financieros alcanzan el 32,5%. Pero esto tiene contexto: los bancos concentran la deuda masiva ($161,5 billones), mientras que los proveedores tienen mucho menos volumen ($16,3 billones).
El efecto de pedir en varios lados
Cuantos más acreedores tenga una persona, mayor es el riesgo de no pagar. Con una sola entidad, la mora está en 21,9%. Con cinco entidades sube a 34%. Con diez o más: llega al 57,6%.
Durante 2026, el Banco Nación refinanció más de 114.000 operaciones por $523.203 millones, favoreciendo a casi 100.000 clientes con plazos de hasta 120 meses. Pero la entidad es clara: estas reestructuraciones no son una solución inmediata, y sus efectos positivos tardarán en verse en los números generales del sistema.
Mientras tanto, los niveles de irregularidad en el crédito siguen siendo elevados y el proceso de normalización aún no está consolidado.




