La morosidad en los préstamos a familias se desaceleró en agosto, pero los números siguen siendo preocupantes. Según el Banco Central, el porcentaje de deudas atrasadas se ubicó en 12,81%, una leve caída respecto a julio.
Lo alarmante es la comparación año a año: hace doce meses la mora rondaba el 6,6%. Hoy casi se duplicó, saltando a 12,81%. Un deterioro de más de seis puntos porcentuales que refleja la dificultad creciente de los argentinos para mantener sus compromisos crediticios.
En el análisis mensual, el freno se explica por una reducción en el saldo de deudas irregulares y el financiamiento total sin cambios significativos en términos reales. La tendencia venía inestable: después de frenar en junio, subió nuevamente en julio antes de retroceder levemente en agosto.
Para las empresas, la situación es más controlada: la morosidad empresarial se posicionó en 3,8%, apenas medio punto más que el mes anterior. El ratio total de irregularidad del crédito al sector privado se mantuvo prácticamente estable en 7,75%.
Un dato algo más esperanzador: la probabilidad de que los deudores no paguen sus obligaciones cayó por tercer mes consecutivo, ubicándose en 2,26% en el nivel general. Para las familias específicamente, esa probabilidad de default descendió a 3,71%.




