El gobierno provincial de Misiones admitió públicamente lo que muchas familias del interior ya sabían: los pueblos carecen de pediatras. La confesión salió de boca del subsecretario de Recursos Humanos y Planificación, Rodolfo Fernández Sosa, quien reconoció la escasez de especialistas en zonas alejadas de los centros urbanos.
El funcionario identificó con precisión dónde duele más el problema: en la costa del Uruguay (entre San Javier y Andresito), en el corredor Eldorado-Iguazú y en San Pedro. La razón es clara: los médicos se concentran en ciudades que cuentan con equipamiento moderno y laboratorios. Los pueblos pequeños quedan fuera del mapa sanitario.
Los números confirman la crisis. Misiones tiene 2.908 profesionales médicos activos de los 3.317 habilitados. Esto se traduce en 21,6 médicos cada 10.000 habitantes, cuando el promedio nacional alcanza 41,8. La brecha es profunda y afecta especialmente a las familias con niños.
El reconocimiento oficial ocurre mientras avanza el Plan Provincial de Calidad 2025–2030, presentado por Salud Pública hace meses. El programa propone articular la red sanitaria, fortalecer equipos y mejorar la atención en hospitales y centros de salud. Pero mientras la planificación avanza en los papeles, en los pueblos siguen esperando al pediatra que nunca llega.




