En la Argentina de julio de 2026, el Gobierno de Javier Milei navega con un clima político complejo. Mientras busca cerrar su gestión con resultados económicos sólidos, enfrenta críticas desde múltiples sectores y se prepara para el año electoral que viene.
El vocero presidencial Adrián Ravier tuvo que aclarar dos puntos que generaron fricción: negó haber llamado "país bananero" a Argentina, afirmando que fue malinterpretado por algunos medios, y desmintió que el Gobierno haya cuestionado a los jugadores de la Selección nacional por la bandera de reclamo sobre las Islas Malvinas que portaron en el Mundial.
En el plano de las gestiones territoriales, el jefe de Gabinete Diego Santilli se reunió con el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, para evaluar proyectos compartidos. Entre los temas prioritarios figuran los puentes Alvear-Itaquí y Monte Caseros-Bella Unión, obras que requieren el respaldo del Gobierno nacional.
La economía sigue siendo el punto de tensión. A pesar de logros como la estabilidad del dólar, el aumento de exportaciones y la desaceleración inflacionaria, funcionarios del propio gabinete reconocen que "la gente no está recibiendo plata", evidenciando un desfase entre los números macroeconómicos y la realidad del bolsillo de los trabajadores.
Para este miércoles está convocada una nueva jornada de protesta. CGT, CTA, UTEP y movimientos sociales marcharán al Congreso desde las 15 horas (avenidas Rivadavia y Rodríguez Peña), en un acto que refleja la persistencia de la conflictividad laboral y social bajo esta gestión.
En cambios de personal, el Gobierno designó a Javier Lanari, ex secretario de Prensa, como director del Banco de la Nación Argentina, en reemplazo de Gonzalo Pascual.




