La presencia de Javier Milei en el ecosistema digital atraviesa su peor momento desde que llegó a la presidencia. Un análisis reciente de la conversación en redes sociales detectó una caída consistente en el volumen de interacciones sobre el mandatario: menos comentarios, menos compartidos, menos engagement general.
El especialista Kevin Grunbaum identificó varias causas detrás de este desvanecimiento virtual. En primer lugar, existe una brecha creciente entre los temas que impulsa el Gobierno y lo que realmente preocupa a la sociedad. Mientras que en la campaña de 2023 el mensaje resonaba con el malestar electoral, hoy ese discurso ya no conecta.
A esto se suma el impacto de los escándalos de corrupción que erosionaron la imagen presidencial. Casos como los de Libra, Andis y Espert restaron credibilidad al perfil de outsider que Milei proyectaba. "La gente empieza a verlo como un político más", explicó Grunbaum en declaraciones a Radio Rivadavia.
La maquinaria comunicacional del Gobierno también enfrentó tropiezos operativos. Tras el cambio de personas responsables de la batalla digital en redes, se detectaron errores en el uso de herramientas para viralizar contenidos que derivaron en posibles restricciones algorítmicas. El alcance orgánico de los mensajes oficialistas se vio afectado.
A pesar del desplome en relevancia digital y del estancamiento en encuestas de imagen, la oposición aún no logra capitalizar el descontento ni posicionar figuras alternativas con alcance comparable. Milei mantiene un volumen de conversación superior al de otros políticos locales, aunque claramente en declive respecto a años anteriores.




