El Gobierno trabaja para conseguir los votos necesarios en el Senado y eliminar las PASO —las elecciones primarias— pero encuentra resistencias incluso dentro de sus propios aliados.
La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores propios y necesita llegar a 37 para aprobar la reforma electoral. Eso significa sumar al menos 16 votos de otros bloques. Hasta ahora, los acuerdos que negoció el jefe de Gabinete Diego Santilli con gobernadores provinciales no alcanzan.
El principal obstáculo es el PRO, que tiene tres senadores decididos a votar en contra. También resisten algunos radicales de Buenos Aires y Santa Fe, en especial los senadores de la provincia santafesina que responden al gobernador Maximiliano Pullaro, quien quiere mantener las PASO.
Desde el oficialismo confían en los gobernadores que apoyan la reforma: Rolando Figueroa (Neuquén), Raúl Jalil (Catamarca), Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes) e Ignacio Torres (Chubut). También esperan sumar a otros como Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones) y Alfredo Cornejo (Mendoza).
El proyecto además incluye la ley de Ficha Limpia, que impide candidatos condenados en segunda instancia por delitos dolosos, y modificaría cómo los partidos eligen a sus candidatos. Las presidenciales necesitarían el aval del 0,1% del padrón electoral para ser reconocidas.




