El presidente Javier Milei puso a disposición de la Selección Argentina la Casa Rosada para celebrar si se consigue el Mundial, pero con una condición clara: él no estará presente.
En declaraciones radiales, el mandatario explicó que vaciará el edificio de funcionarios para evitar que la fiesta deportiva se convierta en un acto político. "Yo no tengo nada que hacer en esa foto. Los que ganan los partidos en la cancha son ellos", señaló, destacando que el mérito y la gloria pertenecen únicamente a los jugadores y al pueblo argentino.
Milei fue más allá en su compromiso: aseguró que se quedaría en la residencia de Olivos durante la celebración y hasta bromeó diciendo que convencería a su hermana Karina, secretaria general de la Presidencia, de no asistir al trabajo ese día.
El gesto tiene antecedentes. En 2022, cuando Argentina ganó la Copa del Mundo, los campeones rechazaron una invitación similar de la Casa de Gobierno para evitar que la conquista deportiva fuera utilizada políticamente. Esta vez, el Presidente anticipó desde el inicio que no habrá interferencias de ese tipo.




