La maternidad en Argentina ya no es lo que era. Los números lo confirman: en los últimos diez años, los nacimientos se desplomaron casi a la mitad. Pasamos de más de 777 mil en 2014 a poco más de 413 mil en 2024. La tasa de fecundidad también marca un récord histórico: apenas 1,3 hijos por mujer.
Pero detrás de estas cifras hay un cambio más profundo en cómo pensamos la familia. Según una investigación, el 67% de los argentinos en edad de tener hijos considera que ya no es un mandato. Para la mayoría, la decisión de ser madre depende de cosas concretas: tener trabajo, una vivienda, estabilidad económica. Y también del deseo real, no de la obligación.
Mariela Mociulsky, especialista en tendencias, lo explica así: la familia dejó de ser algo que "se tiene" para convertirse en algo que "se planifica". La maternidad se postergó hacia edades mayores y apareció la posibilidad real de elegir cuándo, cómo y si tener hijos.
Una tensión que convive
Lo curioso es que mientras crece la autonomía de las mujeres y la idea de postergar o rechazar la maternidad, en las redes sociales también ganan terreno imágenes de familias más tradicionales. No es contradicción, dice Mociulsky: es la misma búsqueda con distinto rostro. Muchas mujeres quieren trabajar, ser independientes y también tener familia, pero sin estar solas en la crianza.
Lo que la gente echa de menos no es realmente el pasado, sino la sensación de contención y seguridad que prometía. Y eso puede coexistir dentro de una misma persona: una mujer puede priorizar su carrera y, al mismo tiempo, sentirse atraída por una idea más tradicional de familia.
Nuevas formas de criar
Con la maternidad diversificada vinieron también nuevas comunidades. Las llamadas "tribus de crianza" —grupos que comparten experiencias, consejos y formas de enfrentar los desafíos de la crianza— crecen tanto en espacios cotidianos como en redes sociales. Son redes de apoyo para algo que antes se vivía más en soledad.




