El rey de Marruecos, Mohamed VI, designó a Fátima Zahra El Mansuri como primera ministra tras las elecciones legislativas del 23 de septiembre. Con este nombramiento, El Mansuri se convierte en la primera mujer en la historia de Marruecos en ocupar la máxima responsabilidad del Ejecutivo.
La nueva jefa de Gobierno tiene 50 años y era coordinadora general del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), que ganó los comicios. A diferencia de las tradiciones políticas marroquíes, el rey eligió a la abogada formada en Francia por sobre otros candidatos destacados, entre ellos Fouzi Lekjaa, presidente de la Real Federación de Fútbol marroquí.
El Mansuri llega a este cargo con una trayectoria que marca un hito más en la historia de Marruecos. En 2009, a los 33 años, ya había hecho historia al convertirse en la primera alcaldesa de Marrakech, ciudad donde residió durante décadas y donde construyó su carrera política. Hija de un diplomático, es abogada de formación y madre de dos hijos.
Su gestión como alcaldesa le permitió ganarse respaldo tanto en la población como dentro de su partido. Antes del nombramiento, se desempeñaba como ministra de Ordenación del Territorio Nacional, Urbanismo, Vivienda y Política de la Ciudad.
Ahora enfrenta varios desafíos inmediatos: el PAM no consiguió mayoría absoluta, por lo que deberá negociar con otras fuerzas para conformar una coalición de gobierno. Además, tendrá que abordar temas críticos como la crisis migratoria hacia las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla, el desempleo juvenil y la crisis de confianza entre jóvenes e instituciones en Marruecos.
Durante la campaña, El Mansuri vinculó directamente la presión migratoria con la falta de oportunidades de empleo y vivienda para los jóvenes marroquíes. Ha planteado un "nuevo contrato social" como eje de su gobierno.




