El Gobierno marroquí salió al cruce de las acusaciones españolas sobre su responsabilidad en la entrada masiva de migrantes a Ceuta en julio. A través de un comunicado oficial, Rabat rechazó ser utilizado como "chivo expiatorio" en los conflictos políticos internos de España.
Las autoridades marroquíes cuestionaron que se mantenga la acusación sin que exista prueba alguna de su participación. Además, remarcaron que tanto la Delegación del Gobierno como la Guardia Civil española tienen capacidad para rechazar el ingreso de migrantes ilegales, algo que no ocurrió durante la crisis.
Marruecos también señaló un punto delicado: cientos de menores no acompañados permanecen en España lejos de sus familias, a pesar de que Rabat solicitó urgentemente su repatriación.
El comunicado subraya que existe una larga historia de cooperación en seguridad y control migratorio entre ambos países, y que esa relación se reforzó con las visitas del rey Felipe VI y el presidente Pedro Sánchez a Rabat en abril de 2022.
Mientras tanto, el Gobierno español desclasificó 40 documentos de inteligencia sobre los hechos. En ellos consta que el Centro Nacional de Inteligencia alertó el 29 de julio —víspera del evento— sobre convocatorias en redes sociales que anunciaban un "asalto" a Ceuta por mar y tierra. Esa información fue trasladada a la Delegación del Gobierno y la Guardia Civil.




