En una nueva jornada del juicio por la muerte de Diego Maradona, expertos médicos cuestionaron las decisiones de asistencia que recibió el exfutbolista durante sus últimos meses de vida.
Carlos Damín, toxicólogo del Hospital Fernández, afirmó que Maradona era un paciente de alto riesgo que debería haber estado internado, inclusive sin su consentimiento. La razón: su historial como consumidor de cocaína le había generado problemas cardíacos severos, además de daño irreversible en hígado y riñones.
El expediente médico incompleto
Según el testimonio, en el plan de atención domiciliaria faltaban elementos críticos. No había medicamentos para controlar la presión arterial ni para el corazón, no se le asignó médico clínico ni cardiólogo, y aunque contaba con psiquiatra, la asistencia no parecía ser suficiente.
Damín apuntó directamente a la psiquiatra Agustina Cosachov por suministrar medicamentos sin considerar posibles efectos secundarios en un paciente tan delicado.
Sin control sobre sí mismo
El toxicólogo fue contundente: "Un paciente sin control de sí mismo, sin controles de cuidado, que no puede tomar alcohol y toma, no puede comer con sal y come, decide quién entra y quién sale: no puede estar en una casa".
Por su parte, Hernán Trimarchi, nefrólogo del Hospital Británico, confirmó que Maradona tenía una enfermedad renal crónica que no se detectó durante su vida, sino recién en la autopsia.
Consumo de cocaína como factor de riesgo
La Junta Médica concluyó que el consumo prolongado de cocaína pudo haber sido uno de los causantes del daño renal grave que presentaba el exfutbolista. Sin embargo, los estudios histopatológicos descartaron la presencia de alcohol y drogas en el cuerpo al momento de la muerte.
Los fiscales utilizan este análisis como prueba central para sostener los cargos de homicidio simple con dolo eventual contra siete personas: el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el clínico Pedro Di Spagna, la jefa de cuidados domiciliarios Nancy Forlini, y los enfermeros Ricardo Almirón y Mariano Perroni.




