Maximiliano Pomargo, uno de los colaboradores más cercanos a Diego Maradona, declaró ante el tribunal de San Isidro que el exfutbolista se encontraba en una situación crítica en sus últimos días. Según su testimonio, le advirtió al médico Leopoldo Luque que Maradona "estaba en caída libre".
En su deposición, Pomargo sostuvo que el astro del fútbol consumía alcohol en exceso y que era casi imposible contener esa adicción. "Era un tema complicado, a veces mejoraba y dejaba de tomar, a veces volvía", relató ante los magistrados.
El colaborador también reveló que en un momento se consideró la internación forzada, principalmente por cuestiones vinculadas a la medicación. Sin embargo, Maradona se negó a ingresar en una clínica psiquiátrica, por lo que finalmente se optó por una internación domiciliaria como respuesta a su problema de alcohol.
En los chats presentados durante la audiencia, Luque expresaba que la combinación de medicamentos, enfermedad y consumo de alcohol en Maradona constituía "una bomba de tiempo". Además, Pomargo alertó tanto a Luque como a la psiquiatra Agostina Cosachov sobre la hinchazón generalizada que presentaba el exjugador, pero le respondieron que se debía al reposo prolongado.
La investigación continúa con otros imputados, entre ellos médicos, enfermeros y coordinadores de cuidados domiciliarios, acusados del delito de homicidio simple con dolo eventual.




