Con apenas 30 días para la primera vuelta electoral en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva lidera las intenciones de voto con una diferencia significativa frente a sus rivales, aunque el escenario para una definición en primera ronda aún no está asegurado.
Según la última encuesta Datafolha, Lula marca 38 por ciento de apoyo, mientras que Flávio Bolsonaro del Partido Liberal lo sigue con 33 por ciento. Un tercero en discordia, Augusto Cury del Partido Avante, ha sorprendido con su crecimiento llegando a 8 por ciento, lo que podría complicar la definición en primera vuelta.
Para el politólogo de la Universidad de Brasilia Joscimar Souza Silva, la reelección de Lula es más probable si logra superar el 50 por ciento en la primera vuelta. En caso de llegar a segunda vuelta, el escenario se invierte y el rechazo al presidente podría favorecer a sus competidores, especialmente si Cury sigue en ascenso.
La seguridad pública emerge como la prioridad del electorado indeciso. A diferencia de 2018, cuando la corrupción dominaba la agenda electoral, este año los brasileños muestran mayor preocupación por el crimen. Quién logre presentar propuestas creíbles en este tema probablemente cosechará más votos.
Souza también señaló que la presión de Estados Unidos sobre el gobierno brasileño ha ganado espacio en la disputa política, aunque relativizó su peso. Otro dato a tener en cuenta es la desmovilización en torno a la polarización ideológica radical: la gente tiende a cansarse de extremos.




