En Junín de los Andes, una familia apuesta por revivir la producción local de lácteos que marcó la historia de la Patagonia. Las Vertientes nació con un objetivo claro: fabricar quesos que reflejen el territorio donde nacen, recuperando una tradición que hace décadas desapareció de la región.
Christian Croissant, uno de los propietarios, explica que tiempo atrás cada localidad patagónica producía sus propios lácteos. Luego, la concentración en otras regiones del país hizo que los productos lleguen después de recorrer cientos de kilómetros. La familia decidió cambiar esa lógica.
La identidad desde el origen
El queso Neuquén es el emblema de este proyecto. No se trata solo de elaborar un producto, sino de que eventualmente logre una denominación de origen patagónica o de Junín. Para lograrlo, cada detalle cuenta desde el inicio.
Los microorganismos naturales de los pastizales cordilleranos llegan a través de la alimentación del ganado y marcan características en la leche y el queso. Las estaciones también dejan huella: la leche de primavera difiere de la otoñal, más cremosa, ideal para preparaciones invernales. El paisaje, entonces, no es solo un escenario: es parte del producto.
Sustentabilidad y bienestar animal
La producción responsable no es un agregado para Las Vertientes, sino el núcleo de cómo entienden la actividad. El bienestar de las vacas es central en su rutina: reconocen voces, horarios y el ritmo diario del tambo. Para la familia, cuidar el entorno y el animal es cuidar la calidad de lo que producen.




