La derrota de Lanús ante Boca por 1-0 en La Bombonera dejó un reguero de críticas al arbitraje. Jugadores, técnico y dirigentes del Granate cuestionaron con dureza tanto al árbitro Pablo Dóvalo como al VAR, a cargo de Germán Delfino, en la séptima fecha del Clausura.
El epicentro de la polémica fue una acción a los 12 minutos: Leonel Flores impactó con los tapones sobre la pierna de Sasha Marcich. Dóvalo sacó amarilla. Delfino no llamó al monitor para revisar una posible expulsión. Para Lanús, fue un punto de quiebre.
Carlos Izquierdoz fue directo: "Creo que le faltó personalidad para echar a un jugador de Boca a los 10 minutos. Ahí cambiaba el partido". El defensor agregó que aunque el árbitro no haya visto la jugada con claridad, "el VAR tiene que llamarlo. Fue una jugada clarísima de expulsión".
Mauricio Pellegrino coincidió en la conferencia de prensa. Describió la acción como "triste" y cuestionó que con arbitraje VAR disponible, cámaras en todos lados y un asistente en la cancha, la jugada no fuera revisada.
Otra molestia llegó por el gol de Tomás Belmonte a los 47 del segundo tiempo. Felipe Peña Biafore expresó su malestar: "Lo vimos por la tele y no sé si es offside o no. Pero te da bronca porque acá las decisiones son muy rápidas y en otras canchas tardan un montonazo".
Desde la dirigencia, Nicolás Russo diferenció responsabilidades. Elogió al árbitro pero apuntó directo contra Delfino en el VAR. "Yo preferiría que Delfino no nos dirija más", fue su sentencia.




