Un relevamiento realizado en distintos barrios de la capital riojana expone la magnitud de la crisis alimentaria que atraviesa la provincia. Según el estudio de la organización Libres del Sur, el 66,3% de los 376 hogares consultados eliminó al menos una comida principal por falta de recursos económicos.
El dato es aún más preocupante cuando se suma que el 65,4% de las familias redujo también la cantidad de alimentos que consume diariamente. Para Lucas de la Fuente, referente de la organización, la eliminación abarca cualquiera de las cuatro comidas habituales: desayuno, almuerzo, merienda o cena.
La situación financiera de los hogares es crítica. El 51,9% afirmó que no llega a fin de mes y necesita endeudarse o dejar obligaciones sin pagar para cubrir gastos cotidianos. Solo un 9,5% aseguró mantener cierta tranquilidad económica o capacidad de ahorro.
En los barrios relevados también se observó un mayor uso del crédito para comprar alimentos y el regreso de familias a comedores y merenderos comunitarios. Cáritas Diocesana había alertado en junio que asistía a 1.440 familias en la provincia, con un crecimiento sostenido de la demanda. En una parroquia, la cantidad de grupos atendidos pasó de 120 a 190, y comenzaron a llegar personas que nunca antes habían pedido ayuda.
El gobierno provincial de Ricardo Quintela atribuye el deterioro social a los recortes de fondos federales, una explicación que describe parte del contexto pero no exime de responsabilidad sobre la política alimentaria y social dentro del territorio. Hasta el momento, el Ejecutivo riojano no difundió una respuesta específica a los resultados del relevamiento.




