Juan Manuel Girini creció en Aluminé, se fue a estudiar Biología a La Plata y volvió como doctor en Ciencias Naturales con un objetivo claro: abrir los ojos a los visitantes sobre la riqueza natural de la Patagonia a través del avistaje de aves.
Nacido en Mendoza a principios de los años ochenta, Girini llegó a Aluminé cuando apenas tenía un año. Durante su infancia y adolescencia descubrió los bosques de pehuenes y los paisajes cordilleranos de la zona. Esa conexión lo acompañó hasta sus años universitarios: mientras completaba su formación académica, realizaba investigaciones sobre el impacto del visón americano en las aves del Parque Nacional Lanín.
Después de doctorarse, decidió quedarse en la región. Lo que comenzó como encuentros espontáneos con amigos y grupos de turistas en la Reserva Natural Urbana Quilque Lil se transformó en un proyecto formal: Aluminé Birding, un emprendimiento habilitado por la provincia que combina observación de aves con interpretación de la naturaleza.
Girini recuerda un momento en 2021 que marcó su decisión definitiva. Guiaba a observadores de aves extranjeros cuando presenció un intercambio entre una pareja estadounidense y una pareja mapuche. En medio de esa conexión entre culturas, una torcaza ala blanca se posó sobre el automóvil a menos de un metro de distancia. "Sentí que era una señal de la naturaleza y debía prestarle atención a la idea de guiar", relata.
Para este biólogo, el turismo no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para que los visitantes conozcan, valoren y protejan el patrimonio natural de Aluminé. Lleva adelante sus recorridos por bosques y paisajes regionales con una convicción: que el conocimiento genera conservación.




