Juan Manuel Girini regresó a Aluminé después de doctorarse en Ciencias Naturales y encontró una manera de vincular su pasión por las aves con el turismo regional. Ahora opera Aluminé Birding, un emprendimiento habilitado por la provincia que combina avistaje de aves y educación ambiental en los bosques de pehuenes y paisajes de la cordillera.
Nacido en Mendoza, Girini llegó a Aluminé cuando tenía un año. Sus padres, ambos maestros, se instalaron en la zona para trabajar. Creció en la localidad hasta partir a La Plata para estudiar Biología, pero nunca perdió el vínculo con la región. Durante su formación de posgrado investigó cómo el visón americano afecta a las aves del Parque Nacional Lanín.
El turismo no siempre fue el destino que imaginaba. "No siempre pensé en dedicarme al turismo. Antes pensaba en dedicarme a la educación, la investigación científica y la conservación de la naturaleza", cuenta. Sin embargo, tras años de guiar a visitantes y grupos educativos por la Reserva Natural Urbana Quilque Lil, descubrió que podía combinar ambas vocaciones.
Un momento en 2021 lo definió. Acompañaba a observadores de aves extranjeros cuando presenciaba un intercambio entre una pareja estadounidense y otra mapuche. En ese instante, una torcaza ala blanca se posó sobre el automóvil a menos de un metro. Girini interpretó la escena como una señal para dedicarse profesionalmente a guiar. Dos años después, cuando se quedó sin empleo, formalizó los trámites y se habilitó como prestador turístico.
Para Girini, el turismo no compite con la conservación: la potencia. Ver a los visitantes conectar con el patrimonio natural de Aluminé refuerza su convicción: conocer la naturaleza es el primer paso para valorarla y protegerla.




