La tensión dentro del peronismo tucumano escaló después de que el senador Juan Manzur visitara a Cristina Kirchner en su departamento porteño, donde cumple prisión domiciliaria. El gobernador Osvaldo Jaldo respondió con ataques directos que dejaron al descubierto la ruptura definitiva entre los dos dirigentes, que antes eran aliados.
Jaldo descalificó públicamente el acercamiento de Manzur con la exmandataria y lanzó críticas que van más allá de las diferencias políticas. La disputa lleva agenda clara: en mayo de 2027 Tucumán elegirá nuevo gobernador, y ambos se posicionan como candidatos dentro del mismo espacio político.
Lo que comenzó como una reunión privada entre Manzur y Cristina se convirtió en escenario de la interna peronista. El senador había presentado el encuentro como una conversación sobre la realidad nacional y provincial, pero dentro del partido fue leído como un guiño al kirchnerismo y como un intento de Manzur por recuperar centralidad frente a Jaldo.
Dos semanas atrás, el gobernador ya había descartado públicamente cualquier acuerdo electoral con Manzur y confirmado su propia candidatura. Ahora, la escalada de ataques anticipa dos armados enfrentados dentro del peronismo tucumano: uno bajo el control directo de Jaldo y otro que intenta reagrupar a dirigentes críticos de su cercanía política con el Gobierno nacional.
Mientras Tucumán enfrenta discusiones sobre presupuestos, salarios, seguridad y servicios públicos, la cúpula peronista dedica energías a la pelea personal. La interna ha tomado el centro de la agenda del partido en la provincia.




