Las elecciones legislativas en Israel cerraron con una participación histórica del 74,3%, muy por encima del 66% registrado en 2022. Alrededor de 5,45 millones de personas acudieron a votar de un padrón de 7,3 millones de electores habilitados.
Los sondeos a boca de urna muestran un resultado fragmentado que no da ganador claro. El bloque opositor encabezado por Gadi Eisenkot obtendría entre 52 y 53 escaños, mientras que el primer ministro Benjamin Netanyahu alcanzaría 50 bancas. Con 120 asientos totales en la Knesset (Parlamento), se requieren 61 para formar gobierno, por lo que ninguno de los dos alcanzaría la mayoría.
Las proyecciones de los canales israelíes Canal 11, 12 y 13 coinciden en el equilibrio: Netanyahu tendría 50 escaños y Eisenkot entre 52 y 53. Como formaciones individuales, el Likud de Netanyahu sumaría 24 o 25 asientos, mientras que Yashar de Eisenkot ganaría entre 21 y 23.
El bloque árabe, que alcanzaría entre 17 y 18 escaños combinados, se posiciona como actor clave para cualquier coalición futura. Según analistas, su tamaño complica los esfuerzos de ambos bandos para armarse una mayoría.
Eisenkot interpretó los resultados como un rechazo a Netanyahu. "La votación indica una falta total de confianza en Netanyahu y en el Gobierno", declaró poco después del cierre de urnas. El líder opositor se comprometió a actuar de inmediato para "reemplazar el gobierno de Netanyahu" y establecer un ejecutivo que avance con el servicio militar obligatorio.
El recuento de votos comenzará esta noche, y los resultados oficiales se conocerán antes del 4 de noviembre. La participación electoral récord refleja, según analistas, la polarización del país y lo que muchos israelíes consideran las elecciones más críticas de su historia reciente.




