El referéndum de este domingo en Islandia cerró un capítulo de 15 años de acercamientos diplomáticos hacia la Unión Europea. El 52,8% de los votos se pronunció en contra de reanudar las negociaciones de adhesión, frente al 47,2% que apoyaba volver a la mesa de diálogo.
La votación registró una participación histórica del 82,5%, la más alta desde 2009 cuando el país enfrentaba el colapso de su sistema financiero. El resultado fue cerrado hasta los últimos tramos del escrutinio, cuando se invirtió la tendencia inicial.
El proceso comenzó en 2009 con la solicitud formal de ingreso al bloque europeo, quedó congelado cuatro años después y finalmente fue descartado en 2015. Este referéndum, convocado por el gobierno de centroizquierda en el cargo desde 2024, marcó la primera vez que los islandeses decidieron directamente sobre su futuro comunitario.
Durante la campaña, los temas dominantes fueron la preservación de la soberanía nacional, el control de la pesca —sector vital para la economía insular— y preocupaciones por el costo de vida. El debate también se vio influido por la tensión geopolítica regional, con los recientes movimientos de Donald Trump sobre Groenlandia como telón de fondo.




