Un análisis de ADN confirmó lo que una madre cordobesa sospechaba desde el primer día: durante casi 50 años vivió con una hija que no era biológicamente suya. En mayo de 1977, en un hospital de Córdoba, alguien cometió un error involuntario que marcaría para siempre tres familias.
Nicole notó algo extraño cuando le entregaron a su recién nacida. La bebé tenía los ojos rojos, como si hubiera sufrido durante el parto, pero su embarazo y nacimiento habían sido normales. Lo comentó con su esposo, quien desestimó sus sospechas. Guardó silencio durante décadas.
Conforme sus hijas crecieron, Nicole vio diferencias cada vez más evidentes entre ellas. Recién cuando su marido falleció se atrevió a expresar en voz alta lo que llevaba años rumiando. En 2021, madre e hija se hicieron una prueba de ADN en un instituto privado de Nueva Córdoba. El resultado fue inequívoco: no tenían ningún vínculo genético.
El abogado de la causa, Fabián Sosa de los Santos, explicó que el descubrimiento abrió dos búsquedas simultáneas: Nicole quería encontrar a su hija biológica; Claudia, a sus verdaderos padres. Inicialmente temieron que el intercambio estuviera ligado a los crímenes de la dictadura militar que había comenzado meses antes. Solicitaron intervención del Banco Nacional de Datos Genéticos, pero los análisis descartaron cualquier vínculo con desaparecidos.
El equipo investigador cotejó los registros de nacimientos del hospital ese día y identificó a tres madres que habían dado a luz niñas. Pidieron voluntariamente muestras genéticas. Apareció Nadia, quien al principio se resistió pero finalmente aceptó hacerse el estudio.
En febrero de 2024 las tres mujeres fueron citadas por separado para conocer la verdad. Nicole es la madre biológica de Nadia. Para la mujer, según relató el abogado, se le vino el mundo abajo. Tras casi cinco décadas viviendo una realidad que no era la suya, tenía que reconfigurar su propia historia.




