El Instituto Nacional de Estadística y Censos dará a conocer mañana el dato oficial de inflación de julio, pero las consultoras ya anticipan una mala noticia: el índice habría rondado el 2%, interrumpiendo el proceso de baja de precios en el que confiaba la administración nacional.
Las proyecciones oscilan entre un piso de 1,8% y un máximo de 2,8%, según el relevamiento del Banco Central. El dato de la Ciudad de Buenos Aires, conocido con anterioridad, mostró una suba de 2,9%, superior a cualquier expectativa analista.
Los mayores aumentos se concentraron en vivienda, servicios, salud y alimentos, rubros que trascienden la capital y afectan el bolsillo en toda la región. Los alimentos subieron 1,9% y los gastos en salud 2,4%, ambos ítems que impactan directamente en los presupuestos familiares.
El freno en la desinflación complica los planes del Gobierno, que anunció hace meses que la inflación comenzaría a tener un dígito en agosto de 2026. Incluso con las estimaciones más optimistas, ese objetivo se estaría postergando hacia 2027.




