La diputada nacional Lourdes Arrieta, exintegrante de La Libertad Avanza, rompió públicamente con el Gobierno de Milei y cuestionó el apoyo que el oficialismo otorga a Israel, vinculando ambas cuestiones a una preocupación más amplia sobre la dirección del país.
En una entrevista en el programa Crónicas del Futuro, Arrieta señaló que existe "una bajada de línea muy grande" en torno a Israel y advirtió que le preocupa quiénes terminarán siendo los dueños de Argentina. Cuestionó el discurso que automáticamente asocia toda crítica al Estado de Israel con antisemitismo, distinguiendo entre la entidad religiosa, el Estado y la coyuntura política actual.
"No soy antisemita", aclaró Arrieta, rechazando que sus posicionamientos puedan interpretarse como tales. Explicó que esa identificación automática constituye una imposición que condiciona el debate público. Desde sus convicciones religiosas, planteó que la discusión no debería derivar en enfrentamientos entre pueblos o credos.
También expresó inquietud sobre la instrumentalización de la fe con fines políticos. Criticó específicamente a líderes religiosos que utilizan su posición para indicar a los fieles a quién votar o cómo actuar electoralmente, considerando que cada persona debe conservar libertad para decidir sus propias convicciones.
Respecto de su quiebre con el Gobierno, Arrieta fue contundente: "Para mí fue una estafa moral porque yo creí en un proyecto y terminó haciendo otro". Reveló que inicialmente confiaba en el proyecto libertario, pero se sintió decepcionada por el rumbo que tomó la administración tras dos años de gestión.




