La Unión Industrial Argentina presionó esta semana al Gobierno sobre un problema que crece sin freno: el comercio ilegal que socava la producción local.
Según la propia encuesta de la entidad empresaria, casi 6 de cada 10 fábricas reportan un impacto "alto o muy alto" del contrabando en sus operaciones. El fenómeno es especialmente severo en metales, textiles, calzado y papel.
Los industriales no están solos en el reclamo. El sindicato de aduaneros también señala el problema, y apunta directamente a las políticas de ajuste del Gobierno. Argumentan que los recortes de personal y funciones en la Aduana debilitaron los controles fronterizos.
La Cámara de Comercio se sumó al pedido: exigen reforzar inspecciones para frenar "las pérdidas fiscales millonarias que provoca el contrabando".
Los empresarios reunidos con el director de Aduanas esta semana presentaron un diagnóstico detallado del problema y buscaron acordar medidas concretas para fortalecer la fiscalización. Entre los reclamos principales figuran inspecciones más estrictas y control de la facturación informal.
El dato más revelador: en una encuesta reciente, uno de cada tres ejecutivos pidió específicamente avanzar con mejores controles aduaneros como prioridad para salir de la crisis.




