La desconfianza en la economía argentina llegó a su punto más crítico del año en septiembre. El Índice de Incertidumbre Económica de la Universidad Católica Argentina marcó 63,4 puntos, el nivel más alto registrado en 2024 y solo superado una vez en los últimos años, en abril de 2023 cuando se modificó el régimen cambiario.
El deterioro refleja un cóctel de malas noticias: la actividad económica estancada, cifras preocupantes sobre pobreza y una caída marcada en la confianza hacia el Gobierno. Según el análisis del Centro de Analítica Económica y Empresarial de la UCA, este malestar ya no se explica por un solo factor, sino por varios problemas que se refuerzan mutuamente y erosionan las expectativas de mediano plazo.
Lo que más inquieta a los argentinos es el trabajo. El 20,7% mencionó la desocupación o la precarización como su principal preocupación. Le siguen la política (19,4%), la inflación (18%) y la pobreza (11,9%). La corrupción y la eficacia de la política social también figuran entre los temas que más erosionan la confianza.
Los investigadores de la UCA advierten que para revertir esta tendencia, el Gobierno nacional debe actuar simultáneamente en varios frentes: no alcanza solo con contener precios, sino que es urgente mejorar las condiciones del mercado laboral y reactivar la producción.



