La investigación del accidente aéreo ocurrido el 29 de julio en el Parque Provincial Ischigualasto, en San Juan, aún no logra determinar las causas del siniestro que dejó siete muertos. Dos meses después del hecho, la Unidad Fiscal San Juan continúa recopilando evidencia sin conclusiones concretas.
El helicóptero Bell 412 EP se desplomó en la Quebrada de la Chilca mientras brigadistas y funcionarios de distintos organismos se dirigían a una capacitación sobre manejo de incendios forestales. La aeronave había sido contratada por la Agencia Federal de Emergencias para trabajar con el Servicio Nacional de Manejo del Fuego.
Entre los fallecidos figuran el piloto Matías Juan Pablo Valenzuela, el director de Protección Civil de San Juan Dante Carlos Heredia, el jefe de Bomberos D-9 Rodolfo Rubén Castro, el comisario general Marcelo Germán Videla, y bomberos voluntarios y agentes del SNMF. Las edades de las víctimas oscilaban entre 43 y 55 años.
Los fiscales Francisco Maldonado y Mariana Gauto Baloc dirigen un operativo minucioso que incluye análisis del registrador de datos de vuelo, peritajes técnicos, autopsias, entrevistas a testigos y documentación meteorológica. Especial dificultad presentó la recuperación del registrador de vuelo, que sufrió daños severos por el impacto.
El acceso al sitio del siniestro complicó las tareas: desde la entrada del parque fue necesario recorrer 23 kilómetros en vehículos 4x4 y otros ocho a pie para llegar al lugar del impacto.
Mientras continúan los trabajos periciales, la investigación busca reconstruir la trayectoria de la aeronave y establecer las circunstancias exactas del accidente.




