El Gobierno nacional presentó el Presupuesto 2027 con recortes en materia de discapacidad que ni siquiera sus principales aliados en el Congreso conocían. La falta de coordinación expuso fricciones internas en la administración y molestia entre legisladores oficialistas.
La senadora Patricia Bullrich fue la primera en cuestionar públicamente la decisión. "Quiero una mesa política donde las cosas se discutan porque si no discuten antes, después el Gobierno paga un montón de costos", afirmó en declaraciones televisivas.
El diputado Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, tampoco estaba enterado de los detalles ni de los recortes al envío que llegó la noche del martes. Según trascendió, durante la reunión de la mesa política ese día ni siquiera se abordaron los pormenores del proyecto: se limitaron a lineamientos generales.
Desde el oficialismo buscan distribuir responsabilidades. Algunos señalan que es un problema de coordinación de todo el equipo, ya que ninguno de los ocho integrantes de la mesa detectó los puntos más sensibles del extenso proyecto. Otros apuntan al ministro de Economía Luis Caputo y al asesor presidencial Santiago Caputo por la falta de comunicación previa con los referentes legislativos.
El episodio no es aislado. El año pasado ocurrió algo similar con la reforma laboral, cuando la versión enviada al Congreso incluyó cambios en las licencias por enfermedad que no habían sido discutidos previamente. El patrón revela una brecha persistente entre la cancha económica y la política en la administración actual.




