El Gobierno acaba de modificar por decreto la reglamentación de la reforma laboral, abriendo la puerta para que empresas y sindicatos negocien sin límites los aportes patronales extraordinarios. Hasta ahora existía un tope del 2%, que desaparece con esta medida.
El Decreto 612/2026, publicado en el Boletín Oficial y firmado por el presidente Javier Milei, define con precisión qué conceptos cuentan a la hora de calcular los aportes sindicales. Solo entra en la cuenta el salario básico, más las sumas remunerativas que se pagan de forma normal, habitual y mensual.
Quedan fuera bonos, premios, participación en ganancias, horas extras, aguinaldo, plus vacacional y cualquier concepto que no sea fijo y mensual. Esta exclusión podría afectar los ingresos de los gremios, que dependen de estos aportes para financiar sus obras sociales y acciones de asistencia.
Un cambio que genera tensión
Los acuerdos entre empresas y sindicatos sobre estos montos extraordinarios deberán ser aprobados por el Estado para tener validez. El decreto también establece que los fondos acordados solo pueden destinarse a obras sociales, asistenciales, previsionales o culturales en beneficio de los trabajadores, y deben administrarse de forma separada y documentada.
La medida rige desde el 17 de julio y busca dar certeza jurídica al momento de homologar convenios colectivos. Sin embargo, especialistas anticipan que sindicatos y empleadores chocarán en las negociaciones, especialmente porque la exclusión de conceptos variables reduce el margen para que los gremios aumenten sus ingresos.




